Neumonía bilateral: que es, síntomas y como tratar

Contenido
La neumonía bilateral es una situación en la que existe infección e inflamación de ambos pulmones por microorganismos y, por tanto, se considera más grave que la neumonía común, porque se asocia a disminución de la capacidad respiratoria. Como resultado, hay una disminución en la cantidad de oxígeno que circula en el cuerpo, incluso en el cerebro, lo que puede provocar cambios en el nivel de conciencia de la persona.
Este tipo de neumonía es más frecuente en personas con sistemas inmunológicos debilitados, como bebés, personas mayores o personas que tienen enfermedades crónicas que pueden interferir con el funcionamiento del sistema inmunológico.
Las causas de la neumonía bilateral son las mismas que las de la neumonía común, la cual puede ser causada por virus, bacterias u hongos, sin embargo, como los síntomas más graves, el tratamiento se suele realizar en un ambiente hospitalario para que la persona sea monitoreada y reciba oxígeno. , por lo que es posible reducir el riesgo de complicaciones como infección generalizada, paro respiratorio o derrame pleural, por ejemplo.

Síntomas principales
Los síntomas de la neumonía bilateral están relacionados principalmente con la capacidad respiratoria de la persona, que puede estar bastante comprometida, ya que ambos pulmones están comprometidos. Los principales síntomas de la neumonía bilateral son:
- Fiebre superior a 38ºC;
- Tos con mucha flema;
- Gran dificultad para respirar;
- Aumento de la frecuencia respiratoria;
- Cansancio fácil e intenso.
Cuando la persona presenta otros síntomas relacionados con la falta de oxígeno, como labios ligeramente azulados o niveles alterados de conciencia, es muy importante informar al neumólogo para que el tratamiento se pueda realizar lo antes posible, especialmente con el uso de oxígeno. máscaras Aprenda a reconocer los síntomas de la neumonía.
Como se hace el tratamiento
El tratamiento de la neumonía bilateral debe ser guiado por el neumólogo, definiéndose mediante un sistema que clasifica a los pacientes según los síntomas descritos y los resultados de los exámenes. Los pacientes clasificados como de bajo riesgo suelen ser tratados en casa con el uso de antibióticos, como Levofloxacino o Claritromicina, por ejemplo, el tiempo de uso lo define el médico.
Además, es importante que la persona permanezca en reposo durante el tratamiento, beba abundantes líquidos, rocíe con agua potable y evite los espacios públicos o muy contaminados, además de llevar máscaras protectoras siempre que sea necesario.
En el caso de pacientes clasificados como severos, especialmente cuando el paciente es anciano o presenta deterioro de la función renal, presión arterial y gran dificultad para realizar intercambios de gases, el tratamiento se realiza en un ambiente hospitalario. El tratamiento en el hospital suele durar entre 1 y 2 semanas, y puede variar según la respuesta del paciente al tratamiento, y generalmente se realiza mediante la administración de oxígeno y antibióticos. Después del alta, el tratamiento con antibióticos debe continuarse durante al menos 1 semana o según la recomendación del neumólogo.